Los nervios traicionan

La genética o herencia sin duda influye de sobre manera en nuestro estado de salud o en los posibles padecimientos médicos que se llegan a presentar a lo largo de nuestra vida, por ejemplo mi abuela a los veinticuatro años fue operada por tener cálculos biliares, mi tía materna a los veintinueve, mi hermana mayor a los veintiséis, yo a los veintidós, mi otra hermana a los veinticinco y al parecer ahora mi hermana menor a sus veintiséis y todas por el mismo diagnóstico  piedras en la vesícula.

Esta mañana acompañe a mi hermana menor Abigail al hospital dado que ya tenía programada su cita para operarla para lo cual debía estar muy temprano en ayuno, desde días antes se encontraba muy preocupada y con miedo pues ella nunca había pasado por una situación de este tipo y a pesar de que le explique un poco acerca de cómo es una cirugía laparoscópica por cálculos biliares y trate de calmarla al comentarle mi experiencia no lo logre, entiendo que es muy difícil controlar los nervios cuando se está programado para una cirugía por muy sencilla que sea, puesto que siempre existe cierto margen de riesgo al que se enfrenta uno ante cualquier procedimiento quirúrgico.

En el trayecto rumbo al hospital le hice la plática sobre diversos temas e intente hacerla reír pero lo único que la distrajo fue que mientras esperábamos la luz verde en un semáforo vimos a un joven que colocaba en su azotea unas figuras de alambrón en forma de adornos navideños a los cuales se les ponen luces para iluminar las formas ya sean de renos, noche buenas, Santa Claus o campanas, pero el joven se tropezó en su azotea y se quedó colgado de las varillas que sobre salen del castillo fue muy desconcertante ver esa escena que de momento nos impactó, por lo cual bajamos del carro inmediatamente para auxiliarlo aunque no fuimos de mucha ayuda pues somos de poca estatura y pedimos el auxilio a unos señores que se acercaron para que lo ayudaran a bajar, posteriormente a unos metros antes de llegar a nuestro destino no sé si le dio un ataque de nervios o que pero se comenzó a reír tanto que hasta  me contagio sus carcajadas y pues es que sí había sido graciosa la manera como sucedió el percance con el joven aquel.

Ya un poco más tranquila y relajada entro a su consulta solo para que le dijeran que ella entendió mal; si, suena tonto verdad pero sus nervios no la dejaron escuchar con atención las indicaciones que anteriormente le habían dado, ya que esta vez le dijeron que aún no la iban a operar puesto que antes de que eso suceda le tenían que dar una serie de papeles a firmar que son los consentimientos y responsivas, es decir; que estás de acuerdo que te suministren una transfusión sanguínea en caso de requerirla, que estas autorizando a que los médicos lleven a cabo el procedimiento quirúrgico, además de la respectiva notificación de que te aplicaran anestesia para dicho fin, entre otros más este es un proceso obligatorio, totalmente normal y requisito indispensable que se debe tener antes de pasar por una cirugía programada y esto es así en cualquier hospital de la ciudad bueno al menos en los que están conformados por el gobierno.

Y lo peor no fue eso sino que al revisar su expediente el médico especialista le hizo la observación que aún le faltaban más pruebas y exámenes para confirmar su padecimiento de modo que tantos nervios de la inexperta para nada.

Al salir del consultorio le recomendé que de aquí en adelante siempre ponga mucha atención antes de que su nerviosismo o el miedo la paralicen.

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Anécdotas de la infancia

Las pasadas festividades de día de muertos comenzamos como cada año a decorar el altar, es decir, la ofrenda con veladoras, papel picado, comida favorita de los seres queridos, el tequila que le gustaba al abuelo, los dulces típicos que tanto le gustaban a la abuela, las infaltables calaveras de azúcar, el pan de muerto y obviamente las fotos de los finados, nos quedó muy padre ya que esta vez entre todos los hijos, nietos, nueras y yernos la elaboramos.

Esa misma noche igualmente todos preparamos una cena improvisada en la casa de los abuelos  mientras cenábamos unas deliciosas quesadillas además de conchas con chocolate caliente, los grandes comenzaron a recordar y platicar anécdotas de su infancia ahí me entere de que mi mamá fumo por primera vez a la edad de siete años junto a mis tíos que al igual que ella eran muy pequeños, esto paso gracias a que los habían dejado solos un rato debido a un contratiempo cuando mi tía la mayor encontró varias cajetillas de cigarrillos y les dijo a sus hermanos que jugaran con ellos, naturalmente estuvieron de acuerdo puesto que las tías políticas de mi madre fumaban todas entonces creyeron que no habría problema y comenzaron a fumar, pero la primera en llegar a la casa fue mi abuela y los sorprendió que ya se habían acabado como tres cajetillas ya que solo los disque encendían e inmediatamente los tiraban y encendían uno nuevo, pero la abuela, puso el grito en el cielo y como ella era muy estricta les los regaño a los tres por igual aunque mi tío el más pequeño solo tenía seis años pero por supuesto que con su enojo eso no le importo. Al escuchar sus historias me imaginaba todo como si estuviera viendo una película vieja.

También contaron mis tíos los más grandes, que antes no habían tantos peligros puesto que ellos podían salir a jugar a las calles sin pendiente incluso en las noches mencionaron que eran muy escasos los autos y que los conductores eran muy educados al manejar que sin problema cedían el paso puesto que no habían tantos señalamientos viales como es ahora.

Después de la cena y la plática tan divertida entre recuerdos, risas e historias mi mamá llego a casa un poco nostálgica pues recuerda a su abuela con mucho cariño ya que eran muy apegadas, pero mi hermano menor y yo la tratamos de distraer pidiéndole un disfraz para ir a pedir dulces entonces ella comenzó a pensar en eso y olvido por un momento su tristeza.

Mi mamá nos hizo los disfraces y le quedaron muy bien estuvo durante casi una semana confeccionándolos, en nuestra escuela se realizó un concurso de disfraces en el que el mejor de cada grado se ganaba un juguete de premio, mi hermano gano el primer lugar de su grupo y obviamente yo también gane el mio, al llegar a casa le contamos a mis padres nuestro triunfo, les agradecimos mucho por su trabajo para nosotros pero aun teníamos ganas de salir por la noche a hacer el recorrido que cada año hacemos, pues nos llevan a dar una paseo por toda la colonia y pedimos calaverita a todos los vecinos de casa en casa, aunque algunos vecinos no nos dan nada y se molestan si tocamos su timbre, pero eso no importa porque aun así juntamos muchísimos dulces.

El día dos de noviembre mis papás nos llevaron temprano al panteón para llevar flores y a escuchar la misa que hacen ahí mismo, después de eso nuevamente toda la familia se reúne en casa de mis abuelos para comer todos juntos, igual que en navidad estas fechas son muy divertidas porque puedo jugar con todos mis primos y lo más rico podemos comer muchos dulces.

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Por conocer la ciudad

Conozco la ciudad de México como la palma de mi mano y no es presunción para nada lo que pasa es que ese es un requisito muy importante para poder desempeñar mi trabajo puesto que soy conductor de transporte ejecutivo,  no me caracterizo por que trato de ser todo lo amable y educado que puedo con mis pasajeros y gracias a ello ahora tengo una mayor categoría, que es la segunda más alta calificación con la que los mismo clientes me evalúan y he podido lograr esto relativamente en muy poco tiempo. Pero nada de esto ha sido sencillo pues en ocasiones me he topado con cada persona que nadie lo creería.

Mis pasajeros son muy importantes para mí, por ello siempre les doy el mejor trato con toda cortesía y respeto, una vez me toco llevar a un adulto mayor bastante peculiar, este se estaba trasladando de su casa a realizar unas compras, el señor y su esposa habían solicitado mis servicios en varias ocasiones pero esta última fue toda una anécdota puesto que el señor en sus buenos tiempos era ganadero de complexión muy ancha, fuerte y bastante alto; por mi parte yo no lo soy tanto pero bueno el caso es que me pidió que lo llevara al mismo lugar de cada semana donde debo esperarlo hasta que termine sus pendientes y llevarlo de regreso a su casa; el problema fue que el camino de siempre estaba obstruido con una manifestación por lo tanto me desvié unas cuantas calles para librar el caos, nunca me debí de atrever a hacer eso, porque el señor me dio una regaño muy fuerte, no sé qué se imaginó pero me alegaba que si lo quería secuestrar y que ahí no estaban las estructuras metálicas que él reconocía para indicar que debíamos dar vuelta, mientras continuaba regañándome esto sin darme la oportunidad de explicarle, por lo que inmediatamente regrese al camino conocido aunque tardamos tres horas para salir del embotellamiento una vez que llegamos como es mi costumbre siempre bajo rápidamente para ayudar a descender al pasajero pero esté al bajar continuo regañándome, la verdad estaba muy enojado pero comprendía que el señor ya estaba bastante mayor y que yo tuve la culpa por no consultar con él previamente el cambio de ruta. Al llevarlo de regreso a su casa me disculpe con su esposa por lo sucedido.

Y así como esta he tenido muchas otras experiencias al volante, la mayoría agradables por lo cual disfruto enormemente hacer mi trabajo por ello la verdad no me veo haciendo otra cosa distinta.

Y todo por conocer bien la ciudad y saber librarme del tedioso tráfico aunque por el contrario no siempre es así,  una vez un señor solicito de mi servicio en el aeropuerto internacional de la CDMX, este venia llegando de Honduras cuando me estacione en frente de donde se encontraba descendí del vehículo para identificarme y abrirle la puerta pero me indico que si podía subir unas maletas en la cajuela; lo hice y me lo lleve a su destino, el centro de la ciudad, pero para mí mala fortuna casi todas las calles para llegar estaban cerradas, ese día el recorrido fue de casi 2 horas y media.

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Mis tres series de televisión favoritas

Mientras realizaba una inspección a las empresas que les hemos dado el servicio de renta de oficinas me encontré que en una de ellas tenían en su sala de juntas algunas series de televisión, y una de ellas era The Big Bang Theory, una de mis favoritas pero que no logra entrar en el Top 3 de mi clasificación. Después de pensar en esto quise contarles sobre cuáles son las que ocupan el podio de honor en mi mente y corazón.

  1. HOUSE

No hay mejor serie para mí que la de Doctor House, ha sido mi favorita desde la temporada uno y ninguna otra ha logrado desbancarla. Lo principal por lo que ocupa el primer lugar es por Hugh Laurie y su forma de darle vida a un doctor irreverente, sarcástico, nihilista y con hambre de descubrir lo insólito en esta vida. La actuación del actor británico con la personalidad del médico diagnosta son magia pura. Las distintas historias que siguen a través de los capítulos van de la mano con la de los pacientes que llegan para ser diagnosticados por la mente brillante de Greg, lo que hace aún más interesante todo lo que pasa no sólo con el protagonista, sino con el resto de los personajes.

Drama, comedia, humor negro e interesantes casos médicos es con lo que te encontrarás en las ocho temporadas de la serie, con las cuales no pararás de reír, sorprenderte y hasta llorar por lo que le acontece capítulo a capítulo.

THE ARROW

Creo que la primera gran serie de DC Comics fue The Arrow, donde supieron elegir al actor principal para que diera vida al superhéroe de la capucha verde, y fue ni más ni menos que un no tan conocido Stephen Amell, pero que ahora ha ganado gran fama y reconocimiento por parte de los amantes de los cómics. La narrativa es espectacular, pues llevan el hilo en el presente pero con flashbacks al pasado, los cuales te cuentan el por qué es así cierto personaje.

Pero creo que el gran punto a su favor y que ha provocado el éxtasis de los fanáticos es cuando muestran villanos conocidos como Death Stroke o Deadshot, cuando hacen guiños al Escuadrón Suicida y, sobre todo, cuando unen a The Arrow con Flash, Super Girl o Legends of Tomorrow. Creo que es la mejor serie de superhéroes que hay en este momento. Incluso más que The Defenders y otras creaciones de Netflix.

FRIENDS

Y el tercer lugar lo ocupa una serie ya vieja, de los noventa pero con la que crecieron muchas personas y que significó el trampolín para algunos actores como Jennifer Aniston. Para mi esta serie sirvió como inspiración para muchas otras modernas que han tratado de imitarla en algunos puntos y cuando los fanáticos lo notan, comienzan a molestarse.

Pero lo que me gusta de esta comedia son los distintos mensajes que te dan en los capítulos, así como la combinación entre la risa y el drama, los giros en la historia que te hacen querer ver más y más, al grado de enviciarte y terminar las 10 temporadas en tan sólo 2 semanas.

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