Por conocer la ciudad

Conozco la ciudad de México como la palma de mi mano y no es presunción para nada lo que pasa es que ese es un requisito muy importante para poder desempeñar mi trabajo puesto que soy conductor de transporte ejecutivo,  no me caracterizo por que trato de ser todo lo amable y educado que puedo con mis pasajeros y gracias a ello ahora tengo una mayor categoría, que es la segunda más alta calificación con la que los mismo clientes me evalúan y he podido lograr esto relativamente en muy poco tiempo. Pero nada de esto ha sido sencillo pues en ocasiones me he topado con cada persona que nadie lo creería.

Mis pasajeros son muy importantes para mí, por ello siempre les doy el mejor trato con toda cortesía y respeto, una vez me toco llevar a un adulto mayor bastante peculiar, este se estaba trasladando de su casa a realizar unas compras, el señor y su esposa habían solicitado mis servicios en varias ocasiones pero esta última fue toda una anécdota puesto que el señor en sus buenos tiempos era ganadero de complexión muy ancha, fuerte y bastante alto; por mi parte yo no lo soy tanto pero bueno el caso es que me pidió que lo llevara al mismo lugar de cada semana donde debo esperarlo hasta que termine sus pendientes y llevarlo de regreso a su casa; el problema fue que el camino de siempre estaba obstruido con una manifestación por lo tanto me desvié unas cuantas calles para librar el caos, nunca me debí de atrever a hacer eso, porque el señor me dio una regaño muy fuerte, no sé qué se imaginó pero me alegaba que si lo quería secuestrar y que ahí no estaban las estructuras metálicas que él reconocía para indicar que debíamos dar vuelta, mientras continuaba regañándome esto sin darme la oportunidad de explicarle, por lo que inmediatamente regrese al camino conocido aunque tardamos tres horas para salir del embotellamiento una vez que llegamos como es mi costumbre siempre bajo rápidamente para ayudar a descender al pasajero pero esté al bajar continuo regañándome, la verdad estaba muy enojado pero comprendía que el señor ya estaba bastante mayor y que yo tuve la culpa por no consultar con él previamente el cambio de ruta. Al llevarlo de regreso a su casa me disculpe con su esposa por lo sucedido.

Y así como esta he tenido muchas otras experiencias al volante, la mayoría agradables por lo cual disfruto enormemente hacer mi trabajo por ello la verdad no me veo haciendo otra cosa distinta.

Y todo por conocer bien la ciudad y saber librarme del tedioso tráfico aunque por el contrario no siempre es así,  una vez un señor solicito de mi servicio en el aeropuerto internacional de la CDMX, este venia llegando de Honduras cuando me estacione en frente de donde se encontraba descendí del vehículo para identificarme y abrirle la puerta pero me indico que si podía subir unas maletas en la cajuela; lo hice y me lo lleve a su destino, el centro de la ciudad, pero para mí mala fortuna casi todas las calles para llegar estaban cerradas, ese día el recorrido fue de casi 2 horas y media.