Anécdotas de la infancia

Las pasadas festividades de día de muertos comenzamos como cada año a decorar el altar, es decir, la ofrenda con veladoras, papel picado, comida favorita de los seres queridos, el tequila que le gustaba al abuelo, los dulces típicos que tanto le gustaban a la abuela, las infaltables calaveras de azúcar, el pan de muerto y obviamente las fotos de los finados, nos quedó muy padre ya que esta vez entre todos los hijos, nietos, nueras y yernos la elaboramos.

Esa misma noche igualmente todos preparamos una cena improvisada en la casa de los abuelos  mientras cenábamos unas deliciosas quesadillas además de conchas con chocolate caliente, los grandes comenzaron a recordar y platicar anécdotas de su infancia ahí me entere de que mi mamá fumo por primera vez a la edad de siete años junto a mis tíos que al igual que ella eran muy pequeños, esto paso gracias a que los habían dejado solos un rato debido a un contratiempo cuando mi tía la mayor encontró varias cajetillas de cigarrillos y les dijo a sus hermanos que jugaran con ellos, naturalmente estuvieron de acuerdo puesto que las tías políticas de mi madre fumaban todas entonces creyeron que no habría problema y comenzaron a fumar, pero la primera en llegar a la casa fue mi abuela y los sorprendió que ya se habían acabado como tres cajetillas ya que solo los disque encendían e inmediatamente los tiraban y encendían uno nuevo, pero la abuela, puso el grito en el cielo y como ella era muy estricta les los regaño a los tres por igual aunque mi tío el más pequeño solo tenía seis años pero por supuesto que con su enojo eso no le importo. Al escuchar sus historias me imaginaba todo como si estuviera viendo una película vieja.

También contaron mis tíos los más grandes, que antes no habían tantos peligros puesto que ellos podían salir a jugar a las calles sin pendiente incluso en las noches mencionaron que eran muy escasos los autos y que los conductores eran muy educados al manejar que sin problema cedían el paso puesto que no habían tantos señalamientos viales como es ahora.

Después de la cena y la plática tan divertida entre recuerdos, risas e historias mi mamá llego a casa un poco nostálgica pues recuerda a su abuela con mucho cariño ya que eran muy apegadas, pero mi hermano menor y yo la tratamos de distraer pidiéndole un disfraz para ir a pedir dulces entonces ella comenzó a pensar en eso y olvido por un momento su tristeza.

Mi mamá nos hizo los disfraces y le quedaron muy bien estuvo durante casi una semana confeccionándolos, en nuestra escuela se realizó un concurso de disfraces en el que el mejor de cada grado se ganaba un juguete de premio, mi hermano gano el primer lugar de su grupo y obviamente yo también gane el mio, al llegar a casa le contamos a mis padres nuestro triunfo, les agradecimos mucho por su trabajo para nosotros pero aun teníamos ganas de salir por la noche a hacer el recorrido que cada año hacemos, pues nos llevan a dar una paseo por toda la colonia y pedimos calaverita a todos los vecinos de casa en casa, aunque algunos vecinos no nos dan nada y se molestan si tocamos su timbre, pero eso no importa porque aun así juntamos muchísimos dulces.

El día dos de noviembre mis papás nos llevaron temprano al panteón para llevar flores y a escuchar la misa que hacen ahí mismo, después de eso nuevamente toda la familia se reúne en casa de mis abuelos para comer todos juntos, igual que en navidad estas fechas son muy divertidas porque puedo jugar con todos mis primos y lo más rico podemos comer muchos dulces.